Señor, no señor "JAMÁS BAJARÉ LA CABEZA"
Esta crónica está dirigida a todos aquellos que llevan toda su vida brindando con champán cada vez que causan daño a los que no piensan como ellos. A todos ustedes, que se creen los únicos poseedores de la verdad, que dicen ser demócratas, que a los que no pensamos igual nos llaman fascistas, que generación tras generación lo único que hacen es verter insultos, mentiras, asalto a las propiedades privadas y crímenes; a ustedes, que han vuelto a perder su meta, perdiendo el trofeo alcanzado con sangre.
A todos ustedes les diré que jamás bajaré la cabeza, que nunca cesaré en la lucha por la defensa de la libertad, de la verdadera democracia –no de su democracia, que eso es puro fascismo totalitario- nunca derramé una sola lágrima por el daño que le causaron a mi padre, el 26 de julio de 1936, que le robaron todos sus bienes y le metieron preso en San Miguel de los Reyes, Valencia, donde a duras penas logró sobrevivir hasta el término de la guerra. Su delito, ser estudiante católico. Nunca la derramé, ni jamás les daré ese gusto.
Dejaron a mi padre muy tocado, pero nunca hundido; lejos de hacerle perder la fe en la sociedad que le tocó vivir, sobrevivió durante el régimen franquista en el cual no era bien visto, por ser un fiel buscador de la democracia y nos transmitió a sus hijos sus mismos ideales, paz, libertad y justicia. Por unos éramos llamados rojos y por otros fascistas, cuando los únicos fascistas eran tanto unos como otros. Nosotros sí podemos reclamar memoria histórica. Nunca lo haremos, porque ellos mismos nos dieron fuerza para seguir luchando por una España, en la que un día la Justicia sea auténtica sin fanatismos, sin ser gobernada por las castas políticas; por pactos de galería.
Una Justicia que sea honesta con las víctimas, que no las deje a un lado según sea quien gobierne, que administra la ley y no la interpreta, que la aplica por un igual para todos; esto solo sucede cuando existe verdadera democracia y el PODER JUDICIAL, nada tiene que ver con el poder político, que lo hace sin sospecha de cuáles son sus ideales, sin resarcimientos, sin dejar ningún caso pendiente en un cajón porque perjudica a quien gobierna.
Esa es la Justicia de verdad que me han educado a aceptar desde que nací y que de igual forma he transmitido a mis hijos. No en esa Justicia que lleva años siendo mutilada y que por fin ha dado un paso al frente con Baltasar Garzón, siendo restituida al fulgor de su adecuada posición.
Para darse al completo consumada su aplicación de la Ley, ahora debe actuar impecable, sobre aquellos que deliberadamente le asestaron en su día el puyazo; esos que durante años han ladrado de justos y se saltaron la línea de lo justificable, la Ley debe virar en redondo contra ellos.
La sociedad demanda ver la luz sobre cuantiosos casos que quedaron en el olvido, pero que están vivos en nuestra memoria, como lo son por citar los más sonados, el 23-F (quien era el elefante blanco), GAL míster X, 11-M (hay más dudas que razonamientos y no se conocen a los actores intelectuales), Faisán, (no se conoce la verdad), de todos ellos conocemos a unos culpables, pero no podemos afirmar que sean los verdaderos, como tampoco por quien o quienes estaban dirigidos. Las emanaciones de la jurisprudencia diseminada en este momento, que tenga efectos sobre todos los casos pendientes, sin dejar de vista en esa andadura la totalidad de casos de corrupción.
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